¿Pagar impuestos por dinero que aún no tienes? El «susto» que llega desde Países Bajos

Seguro que has oído campanas sobre lo que está pasando en Países Bajos. No es para menos: han abierto un debate que podría cambiar las reglas del juego para todos los que invertimos en Europa. Se trata de la posibilidad de gravar las ganancias no realizadas.

Dicho en cristiano: Hacienda quiere que pagues por lo que han subido tus acciones o fondos, aunque no hayas vendido ni un solo título.

Esta medida forma parte de la reforma de su sistema fiscal (el famoso «Box 3»). La idea es cobrarte por el rendimiento real de tus activos cada año, incluyendo esas subidas que, de momento, solo existen en la pantalla de tu ordenador. Aunque todavía no es una ley definitiva, el simple hecho de que se esté planteando ha puesto los pelos de punta a los inversores que buscamos el largo plazo.

Pero, ¿por qué es esto un problema real para alguien que está empezando? Vamos a bajarlo a la tierra.

1. El problema de la cartera vacía (pero la cuenta de impuestos llena)

En casi todo el mundo (España incluida), solo pasas por caja cuando vendes. Si compras un fondo por 1.000 € y hoy vale 1.500 €, no pagas nada hasta que decidas «hacer caja».

Con el modelo neerlandés, la película cambia:

  • Si tu cartera sube 500 € este año, Hacienda te pide su parte ya.
  • Da igual que no hayas cobrado ni un céntimo.
  • ¿De dónde sacas el dinero para pagar? O tienes ahorros aparte, o te toca vender una parte de tu inversión.

Es decir, te obligan a desinvertir justo cuando las cosas van bien. Un sinsentido para cualquier estrategia de ahorro.

2. Un hachazo al interés compuesto

Si sigues este blog, sabrás que el interés compuesto es la octava maravilla: es el dinero que genera más dinero. Pero para que funcione, necesita que no lo toques.

Si cada año el Estado te quita un trozo de tus beneficios para pagar impuestos, la «bola de nieve» de tu inversión se hace más pequeña. Estás podando el árbol justo cuando empieza a crecer. A 20 años vista, esto no son «unos eurillos menos»; hablamos de miles de euros que dejas de ganar porque no han podido trabajar para ti.

3. ¿Y qué pasa si el mercado cae?

Aquí viene la trampa. Los defensores de la medida dicen: «No te preocupes, si pierdes dinero, te lo compensamos en el futuro».

Suena justo, pero no lo es tanto:

  1. Cuando ganas: El Estado cobra hoy, en efectivo.
  2. Cuando pierdes: Tú te quedas con la pérdida y el Estado te da un «vale» para descontar impuestos… si es que vuelves a ganar algún día.

Tú asumes todo el riesgo, pero ellos se llevan parte del botín en cuanto hay una racha buena.

4. ¿Podría llegar esto a España?

Esta es la pregunta del millón. Cuando un país europeo normaliza una idea fiscal, otros suelen mirar de reojo (especialmente cuando hace falta recaudar). España ya tiene el Impuesto sobre el Patrimonio, así que el salto a gravar ganancias no realizadas no es una locura imposible de imaginar si el experimento neerlandés sale adelante.

Una cuestión de lógica básica

Más allá de los números, hay un principio de justicia: una ganancia no realizada no es dinero real. Es una estimación. Una acción puede valer hoy un 20% más y caer un 30% la semana que viene. Pagar impuestos por algo que puede evaporarse mañana rompe cualquier seguridad jurídica.

Conclusión: Mantén la calma, pero vigila tus ahorros

Aún no hay que entrar en pánico. La medida tiene mucha resistencia social y jurídica, incluso en los Países Bajos. Este tipo de propuestas suelen suavizarse cuando se dan cuenta de que castigar al pequeño ahorrador es pegarse un tiro en el pie como economía.

La inversión a largo plazo ha sobrevivido a crisis, guerras y cambios de gobierno. Lo importante es que, como inversor, estés informado para que estos cambios no te pillen por sorpresa. Al final, el capital busca confianza, y los países que maltratan al ahorrador suelen acabar viendo cómo ese dinero se va a otra parte.

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